FE Y CONOCIMIENTO
FE Y CONOCIMIENTO
Venezia Lesseps
La antigua definición escolástica de “fe” decía: “fe” es creer lo que no vemos. O sea, creer algo que no hemos comprobado por nosotros mismos o sencillamente lo que desconocemos de plano. De aquí a decir que la “fe” no es “opinable” no falta nada. Es decir, la “creencia en algo”, no es discutible y entronca directamente con “lo mítico”
Decía Escoto Erígena “… "No trato de entender para creer, sino que creo para comprender. Porque creo que no podría entender si no creyese"
Este heterodoxo amable, tan querido y citado por Borges, exponía su doctrina a contrapelo y con valentía en pleno siglo IX, es decir, OPINABA. La universalidad carolingia, más tolerante que otras universalidades sólo lo contempló como lo que era, es decir, como un honrado heterodoxo. Aún faltaba tiempo para la llegada del Renacimiento y para ese otro “oscurantismo razonable” que terminó por impregnar todo residuo disidente, en el que un Giodrano Bruno o un Nicolás Copérnico no tuvieran tanta suerte. Es decir, para que se consagrara definitivamente el “delito de opinión”
La fría definición del diccionario de la lengua define el “entendimiento” como la capacidad humana de pensar, o dicho de otra manera, nuestra facultad de usar la razón. El “intellectus” razonable, se opone, entonces, sustancialmente a la “fe” y la “creencia” que nunca dejarán de ser un “obsequio razonable” por mucho que Tomás de Aquino quisiera compaginarlas a todo trance. Si se tiene que creer, o dar o tener fe, necesariamente tendremos que sacrificar la razón (obsequiar con nuestra razón) por la propia entidad intrínseca que conlleva el contenido semántico (los latinoamericanos prefieren decir multivocidad) de fe o creencia, es decir: fe se opone a razón. Pero la astuta heterodoxia de Erígena da con mano maestra la vuelta al argumento. Antes de entender tienes que creer, ese es el oculto sofisma de su “casi” perfecto razonamiento. Definitivamente el “entendimiento” por su propia razonabilidad prostituye el concepto de fe. Y viceversa.
Todo esto nos debería llevar a reflexionar, siquiera sea someramente sobre la percepción del contenido de palabras tales como “conocimiento, opinión y creencia "Creo que la definición más acertada de “opinión” es la de “expresar una idea sin tratar de imponer un criterio”. Las otras, ya las hemos definido.
Y el “delito de opinión” es tan antiguo probablemente como el ser humano, pero hoy por hoy, la opinión forma parte del arduo concepto de la discusión y el debate, tanto sea éste profundamente filosófico como forme parte de una tranquila charla de salón o de “ una banal charletta de salita de ordenador”. Opinando y discutiendo probablemente se llegue a un cierto “conocimiento” fundamentado y se abandone de alguna manera la obtusa “creencia” abstracta. Es decir, el mito.
Todo este largo exordio, escrito así porque a mi me da la gana o como dije en otro texto, porque “le roi dit nous voulons” tiene sentido analizando con qué frecuencia se “cree” en lo que se dice, sin tomarse la molestia del más mínimo análisis intelectual. Cosas de la “fe del carbonero”
Por ejemplo, estas frases salidas de una emocionalidad visceral más que de un valedero “conocimiento estricto” corroboran lo que digo:
-. “…para mí, F.G.Lorca tiene mucho de costumbrista y está sobrevalorado…”
Resulta más que obvio, que estoy opinando desde dentro de mi propia libertad, sin tratar de imponer un criterio y opinando sobre algo que es absolutamente opinable.
Si a esta “Opinión” se responde:
-. “…hay que tener cuidado con lo que se dice porque opiniones como esa pueden resultar tendenciosas o peligrosas…”…y no deben permitirse.
con esos visos de visceralidad emocional de los que hablábamos, la fe en el mito, con toda su carga, necesariamente aparece. Es decir, el que responde con la visceralidad del catecúmeno, desconoce absolutamente el tema y sólo posee la “creencia” intuitiva de lo que dice. Es decir, definitivamente, se opone a lo razonable y lo excluye.
No voy a tratar de hablar de la bondad de la poesía lorquiana ni de compararla con la de otros poetas. Sin ánimo de cansar ni de ser exhaustiva, sólo voy a exponer unas cuantas “opiniones” de grandes de la literatura sobre la poesía de Lorca.
Es sobradamente conocido por el lector medio la constatación de esa opinión, (tengo que reconocer que minoritaria), ya incluso desde dentro de la mismos miembros de la “generación del 27”. Me refiero al costumbrismo y sobrevaloración de Lorca.
Las opiniones de su compañero Cernuda al respecto, son conocidas por todos (o casi todos)…: “La tendencia dramática de Lorca tiene en este libro ocasión amplia de ejercitarse, y ahí asoma uno de los dos defectos principales del Romancero gitano, que es lo teatral, así como el otro es su costumbrismo trasnochado.[…] Al decir esto sé que voy contra la opinión general, que llama virtud en Lorca lo mismo que yo llamo defecto; pero qué vamos a hacerle: la experiencia me ha enseñado cómo se forma dicha opinión general y en qué consiste, y no me queda por ella ningún respeto…” Definitivamente, Cernuda opinó y lo hizo a contrapelo. Los hagiógrafos de Lorca ya se encargaron y se encargan sobradamente de él, de Cernuda. Ya puestos a “opinar” habría que hacerlo también sobre la enorme influencia que tanto el Cernudismo “más puro”, como el Cernudismo blanco (o descafeinado) han tenido y tienen en toda la poesía posterior comparados con la exigua influencia del poeta de Fuente Vaqueros.
Otro grande, supongo que igualmente sospechoso es Borges. Entresaco unas frases de su entrevista en Cambio 16 de 1976:… “a García Lorca lo vi una vez en mi vida, pero nunca me interesó ni él ni su poesía. Me parecía un poeta menor. Bueno, un poeta pintoresco, una especie de andaluz profesional”
O estas otras del “Diario” de Bioy Casares en las que dice Borges:…”el mejor Lorca es el que escribe poemas andaluces y gitanos. Cuando creyó que podía escribir de todo, cuando escribió los versos libres de Poeta en Nueva York, escribió poemas horribles…”
“…Poeta en Nueva York es “tilingo” en Nueva York..”
Sigo con alguno de los vivos: Dice Antonio de Villena en un panegírico sobre Lorca…“¿Es que se le puede dar aún más al gran poeta que fue García Lorca; hay algún homenaje, alguna guirnalda que no haya todavía recibido? Mito abusado, lo llamé hace tiempo. No me equivocaba….. El andaluz profesional con el que no simpatizó Borges (ni cuantos ven al Lorca folclórico, aún aupado) está donde debe estar, en su altura y su nivel, y nada queda por reivindicar en gloria…”
Otra opinión de un escritor vivo hablando del solipsismo de Lorca dice entre otras cosas: …”Federico García Lorca es un personaje que sale mucho en los libros de Ian Gibson, y al que las estudiantes norteamericanas suelen incluir en el inventario de tópicos españoles, equiparándolo a los toros, a la paella, al flamenco y al sol bullicioso de las playas levantinas. Lorca poco tiene que ver hoy con la literatura. Lorca es el bibelot del grupo del 27”…
No me voy a eternizar con citas más que conocidas. A nadie se le escapa que podríamos seguir y seguir… pero prometí traer algunas aquí y aquí están. Termino pues. Esto es tan sólo una pequeña muestra de opiniones totalmente “opinables” de las que yo no discuto su validez, solamente digo… ¡que opinaron!
No vayamos a equivocarnos, porque sé que la tentación es grande. Aclaro, por si no queda claro, que aquí no se trata de valorar la poesía del genio Lorca. Ese no es el tema en absoluto, aunque repito, que la tentación es grande. Ni allí tampoco. Ese no es el propósito de este escrito. Aquí de lo que se trata (únicamente) y lo que apuntalo y defiendo repito, es el sacrosanto derecho a “opinar”, al absoluto derecho a opinar libre y fundadamente sobre a lo que cada uno le de la gana…sin escuchar el inquisitorial “anatema sit” de turno, porque de seguir el consejo de la emocionalidad visceral de las “creencias” de algunos desencantados… ¿qué hacemos?¿Los callamos a todos por peligrosos y tendenciosos o por opinar los “echamos a los leones”?
Definitivamente “creencia o fe” no es necesariamente conocimiento.
Venezia Lesseps
Venezia Lesseps
La antigua definición escolástica de “fe” decía: “fe” es creer lo que no vemos. O sea, creer algo que no hemos comprobado por nosotros mismos o sencillamente lo que desconocemos de plano. De aquí a decir que la “fe” no es “opinable” no falta nada. Es decir, la “creencia en algo”, no es discutible y entronca directamente con “lo mítico”
Decía Escoto Erígena “… "No trato de entender para creer, sino que creo para comprender. Porque creo que no podría entender si no creyese"
Este heterodoxo amable, tan querido y citado por Borges, exponía su doctrina a contrapelo y con valentía en pleno siglo IX, es decir, OPINABA. La universalidad carolingia, más tolerante que otras universalidades sólo lo contempló como lo que era, es decir, como un honrado heterodoxo. Aún faltaba tiempo para la llegada del Renacimiento y para ese otro “oscurantismo razonable” que terminó por impregnar todo residuo disidente, en el que un Giodrano Bruno o un Nicolás Copérnico no tuvieran tanta suerte. Es decir, para que se consagrara definitivamente el “delito de opinión”
La fría definición del diccionario de la lengua define el “entendimiento” como la capacidad humana de pensar, o dicho de otra manera, nuestra facultad de usar la razón. El “intellectus” razonable, se opone, entonces, sustancialmente a la “fe” y la “creencia” que nunca dejarán de ser un “obsequio razonable” por mucho que Tomás de Aquino quisiera compaginarlas a todo trance. Si se tiene que creer, o dar o tener fe, necesariamente tendremos que sacrificar la razón (obsequiar con nuestra razón) por la propia entidad intrínseca que conlleva el contenido semántico (los latinoamericanos prefieren decir multivocidad) de fe o creencia, es decir: fe se opone a razón. Pero la astuta heterodoxia de Erígena da con mano maestra la vuelta al argumento. Antes de entender tienes que creer, ese es el oculto sofisma de su “casi” perfecto razonamiento. Definitivamente el “entendimiento” por su propia razonabilidad prostituye el concepto de fe. Y viceversa.
Todo esto nos debería llevar a reflexionar, siquiera sea someramente sobre la percepción del contenido de palabras tales como “conocimiento, opinión y creencia "Creo que la definición más acertada de “opinión” es la de “expresar una idea sin tratar de imponer un criterio”. Las otras, ya las hemos definido.
Y el “delito de opinión” es tan antiguo probablemente como el ser humano, pero hoy por hoy, la opinión forma parte del arduo concepto de la discusión y el debate, tanto sea éste profundamente filosófico como forme parte de una tranquila charla de salón o de “ una banal charletta de salita de ordenador”. Opinando y discutiendo probablemente se llegue a un cierto “conocimiento” fundamentado y se abandone de alguna manera la obtusa “creencia” abstracta. Es decir, el mito.
Todo este largo exordio, escrito así porque a mi me da la gana o como dije en otro texto, porque “le roi dit nous voulons” tiene sentido analizando con qué frecuencia se “cree” en lo que se dice, sin tomarse la molestia del más mínimo análisis intelectual. Cosas de la “fe del carbonero”
Por ejemplo, estas frases salidas de una emocionalidad visceral más que de un valedero “conocimiento estricto” corroboran lo que digo:
-. “…para mí, F.G.Lorca tiene mucho de costumbrista y está sobrevalorado…”
Resulta más que obvio, que estoy opinando desde dentro de mi propia libertad, sin tratar de imponer un criterio y opinando sobre algo que es absolutamente opinable.
Si a esta “Opinión” se responde:
-. “…hay que tener cuidado con lo que se dice porque opiniones como esa pueden resultar tendenciosas o peligrosas…”…y no deben permitirse.
con esos visos de visceralidad emocional de los que hablábamos, la fe en el mito, con toda su carga, necesariamente aparece. Es decir, el que responde con la visceralidad del catecúmeno, desconoce absolutamente el tema y sólo posee la “creencia” intuitiva de lo que dice. Es decir, definitivamente, se opone a lo razonable y lo excluye.
No voy a tratar de hablar de la bondad de la poesía lorquiana ni de compararla con la de otros poetas. Sin ánimo de cansar ni de ser exhaustiva, sólo voy a exponer unas cuantas “opiniones” de grandes de la literatura sobre la poesía de Lorca.
Es sobradamente conocido por el lector medio la constatación de esa opinión, (tengo que reconocer que minoritaria), ya incluso desde dentro de la mismos miembros de la “generación del 27”. Me refiero al costumbrismo y sobrevaloración de Lorca.
Las opiniones de su compañero Cernuda al respecto, son conocidas por todos (o casi todos)…: “La tendencia dramática de Lorca tiene en este libro ocasión amplia de ejercitarse, y ahí asoma uno de los dos defectos principales del Romancero gitano, que es lo teatral, así como el otro es su costumbrismo trasnochado.[…] Al decir esto sé que voy contra la opinión general, que llama virtud en Lorca lo mismo que yo llamo defecto; pero qué vamos a hacerle: la experiencia me ha enseñado cómo se forma dicha opinión general y en qué consiste, y no me queda por ella ningún respeto…” Definitivamente, Cernuda opinó y lo hizo a contrapelo. Los hagiógrafos de Lorca ya se encargaron y se encargan sobradamente de él, de Cernuda. Ya puestos a “opinar” habría que hacerlo también sobre la enorme influencia que tanto el Cernudismo “más puro”, como el Cernudismo blanco (o descafeinado) han tenido y tienen en toda la poesía posterior comparados con la exigua influencia del poeta de Fuente Vaqueros.
Otro grande, supongo que igualmente sospechoso es Borges. Entresaco unas frases de su entrevista en Cambio 16 de 1976:… “a García Lorca lo vi una vez en mi vida, pero nunca me interesó ni él ni su poesía. Me parecía un poeta menor. Bueno, un poeta pintoresco, una especie de andaluz profesional”
O estas otras del “Diario” de Bioy Casares en las que dice Borges:…”el mejor Lorca es el que escribe poemas andaluces y gitanos. Cuando creyó que podía escribir de todo, cuando escribió los versos libres de Poeta en Nueva York, escribió poemas horribles…”
“…Poeta en Nueva York es “tilingo” en Nueva York..”
Sigo con alguno de los vivos: Dice Antonio de Villena en un panegírico sobre Lorca…“¿Es que se le puede dar aún más al gran poeta que fue García Lorca; hay algún homenaje, alguna guirnalda que no haya todavía recibido? Mito abusado, lo llamé hace tiempo. No me equivocaba….. El andaluz profesional con el que no simpatizó Borges (ni cuantos ven al Lorca folclórico, aún aupado) está donde debe estar, en su altura y su nivel, y nada queda por reivindicar en gloria…”
Otra opinión de un escritor vivo hablando del solipsismo de Lorca dice entre otras cosas: …”Federico García Lorca es un personaje que sale mucho en los libros de Ian Gibson, y al que las estudiantes norteamericanas suelen incluir en el inventario de tópicos españoles, equiparándolo a los toros, a la paella, al flamenco y al sol bullicioso de las playas levantinas. Lorca poco tiene que ver hoy con la literatura. Lorca es el bibelot del grupo del 27”…
No me voy a eternizar con citas más que conocidas. A nadie se le escapa que podríamos seguir y seguir… pero prometí traer algunas aquí y aquí están. Termino pues. Esto es tan sólo una pequeña muestra de opiniones totalmente “opinables” de las que yo no discuto su validez, solamente digo… ¡que opinaron!
No vayamos a equivocarnos, porque sé que la tentación es grande. Aclaro, por si no queda claro, que aquí no se trata de valorar la poesía del genio Lorca. Ese no es el tema en absoluto, aunque repito, que la tentación es grande. Ni allí tampoco. Ese no es el propósito de este escrito. Aquí de lo que se trata (únicamente) y lo que apuntalo y defiendo repito, es el sacrosanto derecho a “opinar”, al absoluto derecho a opinar libre y fundadamente sobre a lo que cada uno le de la gana…sin escuchar el inquisitorial “anatema sit” de turno, porque de seguir el consejo de la emocionalidad visceral de las “creencias” de algunos desencantados… ¿qué hacemos?¿Los callamos a todos por peligrosos y tendenciosos o por opinar los “echamos a los leones”?
Definitivamente “creencia o fe” no es necesariamente conocimiento.
Venezia Lesseps
Ce toit tranquille où marchent des colombes,<br> entre les pins palpitent, entre les tombes.
Paul Valery
http://enlaebriedaddelbosque.blogspot.com
http://revistapoeticaeheu.atspace.com
Paul Valery
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